La conchiglie con moringa se elabora con sémola semi-integral de trigo duro y hojas de moringa en polvo que ha sido cultivada en Málaga.
Las hojas de este arbusto se destacan por sus magníficas cualidades nutricionales. Aportan fibra, proteínas, son ricas en componentes bioactivos como vitaminas A, E y otras del grupo B, flavonoides, antioxidantes y minerales como calcio, fósforo, magnesio e hierro.
Esta pasta se elabora en un proceso artesanal. Para darla forma utilizamos moldes de bronce y, una vez moldeada, la secamos lentamente a baja temperatura, por debajo de los 40 grados centígrados durante 24 horas.
Tienen forma de concha y son estriadas para favorecer la retención de las salsas e ingredientes.
Fantásticas para pasta fría, pruébalas en ensaladas que incluyan frutas, brotes, hojas verdes, hortalizas o legumbres. Con un buen tomate fresco, albahaca, aceitunas, finas hierbas o queso nunca fallan.
Una buena pasta sabe a cereal, es rugosa, porosa y capaz de retener los
condimentos. A diferencia del moldeado en teflón de las pastas corrientes (lisas y brillantes), los moldes de bronce aportan la porosidad, rugosidad y el aspecto genuino que debe tener una buena pasta artesana.
La pasta industrial se seca rápido a temperaturas superiores a los 90 ºC, factor que reduce su calidad nutricional y la hace menos digestiva. Esta pasta está secada sin prisa, para que sea realmente nutritiva, sabrosa y te siente bien.
Cocción: 7 / 9 Minutos.
Por cada 100 gramos de pasta, 10 gramos de sal y un litro de agua. Cuando llega al punto de ebullición , añadir la sal y después la pasta y a partir de ahí contamos el tiempo de cocción. no conviene parar la cocción poniéndola agua fría porque pierde gran parte del sabor.
«La salsa es la que espera a la pasta, no la pasta a la salsa»



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